MÉXICO, D.F., 3 de septiembre (apro).- En cinco años, el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos y México condujeron a la deportación de más 840 mil migrantes originarios de los países del Triángulo Norte de Centroamérica –Guatemala, El Salvador y Honduras–, entre los cuales había más de 40 mil niños, según un informe publicado este jueves por el Grupo de Estudios sobre la Migración Regional, que forma parte del Instituto de Políticas Migratorias de Washington.
“La administración de Barack Obama continuó y profundizó la tendencia a la protección más dura de la frontera que empezó en los 90”, analizaron los académicos Rodrigo Domínguez y Victoria Rietig –autores del estudio–, y “México, por su parte, despliega una estrategia agresiva que incluye el incremento de la vigilancia fronteriza, retenes internos y operativos en lugares que frecuentan los migrantes centroamericanos, como terminales de autobuses, hoteles y restaurantes”.
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