MÉXICO, D.F., 4 de septiembre (apro).- El gusto por la ciencia surge de maneras insospechadas, con la observación de un mínimo detalle.
Así le sucedió a Gerardo Rangel Paredes, mazateco originario de la comunidad oaxaqueña de San Juan Bautista Tuxtepec, al fijar su mirada en el movimiento de una brillantina posada sobre una partícula acuosa.
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