CIUDAD DE MÉXICO (apro).- En contraste con el secretario de Estado Marco Rubio, quien atribuyó el nuevo acuerdo en materia de aguas entre México y Estados Unidos a un triunfo de la diplomacia del presidente Donald Trump, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, insistió en que el acuerdo aporta “soluciones duraderas y equilibradas” para ambos países, como fruto de la “cooperación” bilateral.
Según Johnson, el nuevo acuerdo “fortalece la implementación del Tratado de Aguas de 1944”, pues plantea “entregas anuales de agua garantizadas” de México a Estados Unidos –de 430 millones de metros cúbicos de agua por año–, así como la definición de un “plan claro para atender los compromisos pendientes” –de México—e instaura una “coordinación mensual continua”.
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