Jesús Esquivel, Marco Appel y Yetlaneci Alcaraz
WASHINGTON/BRUSELAS/BERLÍN 11 de octubre (proceso).- Ante la imagen negativa que México proyecta en el exterior por los casos de Tlatlaya y Ayotzinapa, el gobierno de Enrique Peña Nieto aplicó una estrategia de control de daños: Las embajadas mexicanas envían cartas y comunicados a gobiernos y parlamentos de las naciones ante las cuales están acreditadas, los jefes de misión convocan a periodistas para “retransmitirles” el mensaje que el mandatario leyó el lunes 6 o hacen “visitas de cortesía” a medios locales para ofrecer la versión de lo que “realmente” ocurre en el país.