J. Jesús Esquivel
LOS ANGELES, 19 de octubre (proceso).- Durante más de un cuarto de siglo el gobierno estadunidense sepultó toda información relativa al asesinato del agente de la DEA Enrique Kiki Camarena, cometido en Guadalajara en marzo de 1985. No es para menos: de haberse destapado la cloaca, el nombre que hubiera quedado peor parado sería el de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), implicada en los hechos más turbios del narcotráfico mexicano.