No todo es culpa del candidato…

 

CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- En seis meses de campaña a José Antonio Meade y al PRI nada les ha funcionado. Desde que arrancó la precampaña el 12 de diciembre en San Juan Chamula, Chiapas, el candidato y su partido han hecho cambios en su equipo y en la dirigencia, desplegaron una guerra sucia contra sus adversarios y han tenido ayuda desde el gobierno para lograr una mejor posición.

A sus pies, la maquinaria del gobierno capitalino

 

CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- Poco antes del arranque de las campañas electorales, el Gobierno de la Ciudad de México comenzó a realizar inusuales ajustes y a crear nuevos niveles en el tabulador salarial vigente de la burocracia capitalina, pero los beneficios de estos movimientos no alcanzaron a toda la base trabajadora; se quedaron en unas cuantas manos: en las de los dirigentes de las 42 seccionales del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México (SUTGCDMX) y en las de familiares o personajes afines a ellos.

Más allá de las encuestas

 

CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- Invariablemente en cada proceso electoral se ponen en duda los resultados que arrojan las encuestas de preferencia electoral y se critica a la autoridad en la materia por no hacer nada para impedir que se divulguen algunas de éstas que discrepan notablemente de la mayoría y, todavía peor, que quedan muy alejadas de las cifras arrojadas por los cómputos de los votos el día de la jornada electoral.

Iván Duque, a la sombra de Uribe

 

BOGOTÁ (proceso).- Hasta hace cinco meses, el candidato presidencial del derechista partido Centro Democrático (CD), Iván Duque, a quien todos los sondeos ubicaban como favorito para ganar las elecciones de este domingo 17 en Colombia, era un senador poco conocido y con escasa experiencia política. Tenía apenas cuatro años en esa actividad.

Nahui Olin, “una mujer sobrenatural”: Tomás Zurián

Judith Amador Tello y Armando Ponce / CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- Imaginar a Carmen Mondragón cabalgando, completamente desnuda, en el rancho de su familia no es difícil, puesto que su imponente carácter rompió con los cánones de su época y la llevaron a ser no sólo la reconocida y mítica pintora Nahui Olin, sino una mujer con muchos otros intereses, como la poesía, la filosofía, las matemáticas y las ciencias exactas. No hubo límites para su imaginación.

Pero esa sensual imagen que bien podría sumarse a las series de desnudos que le hicieron Antonio Garduño o Edward Weston, nunca existió. Sólo forma parte del imaginario, del mito construido en torno a la artista, en el cual se han incluido otros hechos falsos, como su locura y la miseria de sus últimos días que la orillaron, supuestamente, a vender sus fotos de desnudo en la Alameda Central vestida en harapos.