GUADALAJARA, Jal. (apro).- Este lunes, Guadalajara fue una ciudad refugiada en la privacidad del interior de los hogares, por el miedo y la incertidumbre que dejaron los narcobloqueos registrados en Jalisco.
Pese al discurso federal y estatal de que se trataba de recuperar la normalidad en las actividades económicas y en la movilidad de las personas, lo que se observó en calles y avenidas casi vacías, con escasas personas y pocos vehículos particulares y públicos circulando, muestra que Guadalajara permanece semiparalizada.
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