MÉXICO, DF, 3 de septiembre (apro).- Desde que en el sexenio pasado pasó a ser uno de los países más violentos e impunes del mundo, sumada a su histórica corrupción, México ya no es visto sólo por lo que hace, sino por lo que deja de hacer.
Con dejo de frustración, desde hace días son muchos los mexicanos que dicen sentir envidia por el proceso de investigación que provocó, el martes 2 de septiembre, la dimisión del presidente de Guatemala, el general retirado Otto Pérez Molina.
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