BOGOTÁ (apro).- A un mes del ataque del Pentágono contra Caracas para “extraer” a Nicolás Maduro, Venezuela está inmersa en un proceso de profundos cambios económicos en el que los planes para la producción masiva de petróleo juegan un papel central, mientras las estructuras del régimen chavista permanecen intactas y bajo el tutelaje político del mandatario estadunidense Donald Trump.
El sello de los primeros 30 días de gobierno sin Maduro a la cabeza ha sido la celeridad para aprobar leyes que permitan la propiedad extranjera sobre las empresas petroleras interesadas en explotar ese recurso en el país con las mayores reservas de crudo en el mundo (303 mil millones de barriles), y la liberación de decenas de presos políticos.
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