Niza, un polvorín

PARÍS (proceso).- Bolsas y botellas de plástico vacías, pañuelos de papel sucios, colillas, madera calcinada, hojas de cartón y piedras en las que manos rabiosas escribieron insultos… Los desechos se amontonan en el lugar donde la policía ultimó a Mohamed Lahouaiej Bouhlel el pasado 14 de julio, después de que el terrorista mató a 84 personas e hirió a más de 300 en el malecón de Niza.

En un video que circula en las redes sociales se ve a paseantes escupir sobre el siniestro cenotafio o tirando en él más basura. Son escenas mudas. Nadie habla. Nadie grita. Unos escupen. Otros los observan.

Ni olvido ni perdón

CIUDAD DE MEXICO (proceso).- Enrique Peña Nieto nos ha pedido perdón por el escándalo de la “Casa Blanca” y Aurelio Nuño nos invita a dejar atrás la masacre de Nochixtlán para debatir sobre su nuevo “modelo educativo” neocolonial y privatizante. Al más típico estilo priista se privilegia la impunidad por encima de todo. Se repite el escenario que tuvo lugar a finales de 2014, cuando Peña Nieto llamó a los mexicanos a simplemente “superar” la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa. Con el tradicional coctel de demagogia, represión, guerra mediática y reformas simuladoras, se busca tender una cortina de humo que recubra y nos haga olvidar los enormes agravios cometidos contra la sociedad durante el sexenio actual.

En respuesta al olvido y el perdón que pide el gobierno, a los ciudadanos nos toca mantener viva la memoria, exigir castigos ejemplares para los responsables del desastre nacional, así como trazar una ruta de escape que pase por la revocación de todas las “reformas estructurales” y el diseño de un plan estratégico hacia la construcción de una nueva República.

Los Zetas, reyes de Coahuila

SAN ANTONIO, Tex. (proceso).- “Era la madrugada del sábado, acababa de llegar a mi casa y me preparaba a dormir”, contó Adolfo Efrén Tavira Alvarado el pasado jueves 14, sentado en el banquillo de los testigos de la Sala Tres de la Corte Federal de Estados Unidos, División San Antonio.

“De repente sonó el portón de la casa. Cuando me asomé vi que entraron tres personas armadas. ‘Vienen por mí’, le dije a mi esposa”. En su domicilio dormían sus dos hijos menores. El mayor había salido con sus amigos.

Nuevo manotazo del poder contra Aristegui

CIUDAD DE MEXICO (proceso).- El presidente de MVS Comunicaciones, Joaquín Vargas, decidió escalar su conflicto judicial con Carmen Aristegui –a quien cesó en marzo de 2015 junto con un equipo de 25 reporteros y trabajadores– y la demandó por daño moral, junto a la empresa editorial Penguin Random House.

El querellante exige también al conglomerado editorial la supresión del prólogo de 43 páginas del libro La Casa Blanca de Peña Nieto. La historia que cimbró un gobierno, escrito por Aristegui.

Ildefonso Guajardo, salpicado en la investigación del caso KIA

MONTERREY, NL.- El secretario de Economía federal, Ildefonso Guajardo Villarreal, forma parte de la investigación que la fiscalía anticorrupción de Nuevo León sigue por la firma ilegal del convenio que el exgobernador Rodrigo Medina de la Cruz (PRI) signó con la armadora coreana KIA.

El subprocurador neoleonés Ernesto Canales Santos, quien lleva la indagatoria, puntualiza que Guajardo no ha sido imputado por la firma del convenio, por el que también son investigadas decenas de personas, incluido el anterior mandatario.

No hay milagro: datos sesgados, pero la pobreza sigue ahí

CIUDAD DE MEXICO (proceso).- Contra lo que se sabía y contra lo que los especialistas habían documentado hasta ahora, México es hoy un país con menos pobreza y menos desigualdad. Y fue el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) el que obró el milagro estadístico.

De un plumazo la dependencia incrementó 37.2% los ingresos de los mexicanos más pobres –que pasaron de 5 mil 954 pesos en 2014 a 8 mil 169 pesos el año siguiente– y redujo de manera sustancial la desigualdad en el país.

Ante la mala imagen, el recurso de la simulación

CIUDAD DE MEXICO (proceso).- En el imparable deterioro de su imagen –29% de aprobación, según Buendía y Laredo en la edición de El Universal del lunes 4 de julio– y luego de que su partido perdiera siete de 12 gubernaturas en los comicios del 5 de junio pasado, el presidente Enrique Peña Nieto y sus colaboradores cambiaron posturas. Se abrieron a diálogos hasta hace poco impensables, favorecieron reclamos cupulares por las leyes anticorrupción y, con amplia cobertura mediática, el mandatario pidió perdón por la indignación causada por el escándalo de la Casa Blanca.

En los hechos, las posturas no variaron en todos los casos o lo hicieron a conveniencia; los diálogos han sido infructuosos y engañosos, y el perdón no se pidió por el hecho de haber adquirido una costosa propiedad a un contratista gubernamental favorecido desde que fue gobernador del Estado de México, sino por el error de descuidar la percepción de los ciudadanos.

“Yo no maté a Enrique Camarena”

CIUDAD DE MEXICO (proceso).- La espera transcurre en algún lugar del norte de México. Es una tarde que anuncia tormenta. De pronto, como fantasma, aparece caminando, con paso relajado, un hombre de 63 años, erguido en su metro ochenta de estatura. Tiene la tez bronceada y las manos encallecidas. Bajo la gorra azul asoma el cabello corto teñido de oscuro. Muestra una dentadura perfecta y brillante y su cuerpo –delgado, correoso– delata ejercicio.

Es Rafael Caro Quintero, a quien apodan El Príncipe o El Narco de Narcos. Por su captura, el gobierno de Estados Unidos ofrece una recompensa de 5 millones de dólares. Y el de México lo acusa de haberse reincorporado al narcotráfico y desatar una guerra contra el Cártel de Sinaloa.

El dedazo se impone: así funcionan las cosas…

CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- Su llegada no causó algarabía y tampoco la típica fiesta priista de matracas, cornetas y acarreo. Más bien fue un acto protocolario, frío, una celebración forzada por las circunstancias. El “dedazo” presidencial con el que llegó Enrique Ochoa Reza se hizo evidente en la ceremonia de protesta y todos los asistentes a la sesión del Consejo Político Nacional del PRI lo asumieron con aplausos al presidente Enrique Peña Nieto.

“Sí fue un dedazo presidencial, pero así es como funcionan las cosas”, expresa con naturalidad el excandidato presidencial priista Francisco Labastida, quien admite que Ochoa es parte del grupo cercano a Peña Nieto, al contrario de lo que pasa con el sonorense Manlio Fabio Beltrones.