El Reino

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Las fiestas son esos momentos de detención en que ponemos entre paréntesis la vida y sus múltiples conflictos, no para fugarnos de ella, sino para meditar. La Navidad, que acabamos de celebrar, es en la historia de Occidente uno de esos grandes momentos.

Más allá de la deslegitimación que el mercado ha hecho de ella, convirtiéndola en una fiesta del consumo, la Navidad sigue siendo un misterio fundamental. Es la fiesta de la Encarnación, de la renuncia de Dios a su poder para nacer, como uno de nosotros, en la pobreza de un establo. Es la fiesta de la llegada del Reino que ese niño predicará cuando crezca.



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